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lunes, 2 de agosto de 2010

Me extraño.

Me he sentado solo varias veces. Pensando en mí, pensando en los momentos de tristeza que son agradables para mis versos. Tratando de averiguar cuál es el recuerdo más doloroso para poder así recrearme en palabras y poder deshacerme con frases simplonas.

Me cuesta entender que ya no escribo, que mis versos fueron desechos como excremento de conejo, fácil de limpiar. Y que mis palabras ya no llegan a nadie, que ese don se escondió y que ya no valgo nada.

Me cuesta darme cuenta que me fui, que ya no soy aquel escritor que hizo aburrir a sus compañeros con sus obras maestras. Que ese mundo de párrafos ya no es mío y que yo sólo sirvo para llorar.

Me he sentado en esa esquina donde los onanistas de mis amigos hacían sus travesuras, y yo me senté ahí sólo para poder sentirme yo, para poder sentir dolor cada vez que quería, para poder darme cuenta que no vale la pena sufrir por el amor.

Extraño el amor que sentía por él. Lo extraño cada vez más desde que salió de mí como un espiritu moribundo. Cuando lo encuentro y cruzamos miradas siento que perdí su amor por siempre, que él ya no me ama. Pero, sin embargo, yo lo amo aún. Cuando se sale del avismo de mi ser por la calle con algunas frasecitas de cuentos pasados, simplemente tiendo a llorar. Y cuando sentado frente a la computadora recuerdo nuestras cartas y las voluminosas palabras que escribimos juntos por amor y orgullo. Y cuando estamos frente a nuestros cuentos, él sólo se esconde y obvia esos textos.

Ya perdí al escritor de mis adentros, lo amo por sus versos. Pero él no me ama. Perdi al Daniel real, quien con sus palabritas enamoraba a esas muchachas de gustos románticos. Ahora sólo me tengo solo, no estoy completo. Soy la replica viva de Daniel, a quien lo extraño por sus versos.

2 comentarios:

Anthony Yupanqui Lorenzo dijo...

:D wow! Impresionante... pero escribes como si nunca hubieras dejado de hacerlo. A lo mejor, el esritor que llevas dentro y que, según tú, perdiste, está a tu lado todo el tiempo. Se manifiesta en tu envidiable talento. Te sigo!
Gracias por seguirme también! ;)

Anónimo dijo...

simple pero profundo. Escribis bonitoo